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martes, 18 de julio de 2017

Henri Namphy “Haití tiene tres problemas: educación, educación y educación”

Santo Domingo.-Sobre la base de distintos argumentos, una fuerte corriente de opinión en Haití sostiene que 27,750 kilómetros cuadrados de superficie no es suficiente para que los compatriotas de Bouckman desenvuelvan sus vidas y alcancen el desarrollo similar al de un país moderno.
Rousssan Camille, poeta y periodista haitiano fallecido, es dueño de ese argumento. En 1954, Camille dijo que el pequeño territorio los obligaba a la resignación o buscar otras salidas. Y la emigración hacia República Dominicana ha sido su principal alternativa.
 Tan lejano en el tiempo como en el año 1948, una comisión de 12 prestigiosas personalidades pertenecientes a organismos internacionales fueron los primeros en plantear, en el marco de una visita al vecino país a petición del gobierno haitiano, que “en Haití no era posible la conjugación del hombre y el medio”.
Para no pocos haitianos, las raíces de los problemas son ancestrales, de modo que sus causas están en los inicios, lo que es responsabilidad de los propios haitianos que de terceros. En esa línea de pensamiento se inscribe el expresidente de ese país, teniente general retirado, Henri Namphy, que en la única entrevista concedida después de abandonar el poder en 1987, admite que “durante nuestra historia no hicimos nada para tomar una nueva vía”.
Namphy asumió el poder en Haití el 6 de febrero de 1986 luego que derrocara la dictadura de Jean Claude Duvalier. Sustituido por Leslie Manigat el 7 de febrero de 1988, siguió como jefe del Ejército, pero cuando el presidente lo puso en retiro encabezó un golpe de Estado. Prosper Avril lo sustituyó meses después con otro golpe.
Resignado a vivir en República Dominicana desde que dejó Haití hace 29 años, Namphy no cree que la solución pueda seguir dependiendo de un sortilegio del mackandismo de la novela de Alejo Carpentier “El reino de este mundo”, en la que el escritor cubano aborda la realidad haitiana.  
A los 84 años, el exjefe del Ejército entiende que si se ha llegado a la conclusión de que Haití es un Estado fallido, se debe a que “los haitianos hemos sido los responsables”. La educación -refiere el general Namphy- es el pilar del desempeño de todo ente humano y de cualquier sociedad.  
 Sus pupilas verdes escanean por horas interminables los libros que compra o recibe de regalo. En su modesto rincón al pie de una cordillera cibaeña, Namphy hace un paréntesis para ofrecer la primera entrevista en su casa.  Y habla de migración, del gran obstáculo para volver a estructurar el Ejército, la imposibilidad de sacar a su patria de su complicada situación sin contar con la educación como base, así como de la traba en que se ha constituido la actual Constitución haitiana para la gobernanza. Se refiere a la culpa que tienen los haitianos de sus problemas.  
¿Cómo evalúa la actual situación en Haití?
Hace 29 años que vivo en República Dominicana sin dar entrevistas ni participar en política. Desde hace tanto tiempo, se hace muy difícil apreciar desde lo lejos, pero eso no impide que pueda valorar en sentido general la situación de mi país, que como haitiano estoy obligado a ponderarla y buscar soluciones.
En los medios de comunicación y en el exterior se habla mucho de Haití, pero veo que se opina sin conocer la realidad haitiana; se necesita una comprensión detallada para poder buscar soluciones a nuestros problemas.
El problema de Haití no es político fundamentalmente. Es de Educación. Haití tiene tres problemas: Educación, Educación y Educación. Sin educación no existe ciudadano, no se puede hablar de democracia sin ciudadano.  Pero es un tema muy complejo porque es muy difícil, sin embargo, montar un programa educativo que de al traste con el analfabetismo.
En el año 1986, en la gestión que encabecé en el Consejo Nacional de Gobierno (CNG) creamos mecanismos para combatir el problema a partir del Consejo de Administración de la Sección Rural (CASER). Los miembros de este consejo tenían que ser elegidos por la comunidad cuyo objetivo final era la educación. Con esta instancia se trabajaría para la organización y el desarrollo de la organización rural. Haití es un país que tiene una población rural dispersa, de esa manera es muy difícil educar a los pobladores.
No tengo duda de que si en Haití no se trabaja de manera firme y con voluntad política en esa dirección, el país no se va a organizar y desarrollar.
¿Haití es un Estado fallido?
Lo que pasa es que a veces no hay gobierno, tampoco hay Estado, no hay instituciones para formar un Estado. Se deben crear las instituciones fuertes para pensar en un Estado de derecho. Si realmente se quiere el bien del desarrollo de mi Patria, la República de Haití, tiene que empezarse por la base. No se puede construir una casa sin bases sólidas. Los haitianos somos los primeros responsables de lo que está pasando en Haití. A veces se habla de la comunidad internacional, pero los haitianos somos los responsables de la administración del país.  Hay un agrónomo francés, René Dumont, que publicó el libro “Afrique noire est mal partie” (Africa negra, un mal comienzo), que es el caso de Haití. En muchas ocasiones se nos presentaron buenas oportunidades como el terremoto del 12 de enero de 2010, sentimos mucho los daños y las víctimas pero ese hecho lamentable fue una oportunidad para construir un nuevo país.
¿Por qué no se aprovechó?
Se manejó mal la administración gubernamental después del desastre porque ahí era que había que enrumbar un nuevo comienzo.
¿Qué ha fallado en Haití para que se produzca la actual avalancha?
Como militar, fui comandante de todas las regiones del país, incluso comandante de frontera. En esa época, los problemas se resolvían entre los dos países, se solucionaban en la frontera misma.  No se pueden resolver los problemas  de frontera sentados en oficinas, con aire acondicionado, con alfombras. Cómo pedir a alguien que resuelva ese tipo de situación si no conoce el tema fronterizo. Las fronteras tiene sus particularidades, hay formas de vivir, hay una cooperación en la convivencia normal. Constitucionalmente el Ejército existe, ninguna norma puede ir en contra de la Constitución. Se está hablando de la organización del ejército, eso hay que pensarlo bien. Porque hay una realidad: ¿dónde se van a reclutar los miembros de este Ejército? De la sociedad haitiana. Cuando se le da a un joven la formación militar, ese muchacho viene con lo bueno y lo malo de la sociedad, sin la formación educativa que amerita, entonces estamos cojeando porque ese personal no está apto para ser militar, ni policía, para ser nada. De manera que no es fácil realizar eso ahora. Estoy de acuerdo, pero hay que analizar bien esa decisión para materializarla.
¿Cuál es el origen de la migración de indocumentados haitianos?
Eso radica en la asimetría que existe en el desarrollo de ambos países. Lo vemos entre cualquiera de las naciones que hacen frontera en todo el mundo. El dominicano va a Estados Unidos, a Puerto RicoÖ El país que tiene mayor desarrollo es una atracción para el menos desarrollado. La migración salvaje de los países de Africa y Medio Oriente hacia Europa tiene una motivación: la diferencia en el desarrollo entre los países africanos y de Medio Oriente con relación a Europa.
Hay otro factor que afecta a las poblaciones que están migrando: el deterioro medioambiental, la deforestación ha acabado con Haití por la irresponsabilidad de las autoridades. Eso tiene una explicación.
Lo que pasa es que los colonizadores vinieron a explotar la riqueza,  los indios por maltrato se mueren, van a buscar negros de África para seguir sacando las riquezas en las mismas condiciones de maltrato. Esos esclavos vivieron aquí como extranjeros, sufriendo tanto que no pensaban regresar a su país. A partir de ahí, esos esclavos no tienen un sentido de pertenencia del país donde fueron traídos como esclavos, esa gente actúa inconscientemente haciendo daño, deforestando los bosques, además de su pobreza enorme.
¿Qué pasará en Haití con el retiro de la MINUSTAH?
Mira, Haití siempre ha tenido ocupación extranjera. Pero la primera ocupación de 1915, el gobierno del presidente Louis Borno con un equipo fuerte de negociación con los ocupantes, ejecutó la organización de los servicios públicos del país. Ese presidente dijo cuando llegaron los marines norteamericanos: no, nosotros lo que necesitamos son profesionales para organizar la administración pública. A la salida de las tropas norteamericanas, Haití tenía una administración pública fuerte y útil. Lo único que Borno no negoció fue la educación de los haitianos. La educación tiene que ser de los haitianos, eso no se negocia, dijo el presidente Borno. Como hoy, la salvación tiene que venir de los haitianos primero, naturalmente con la ayuda de la comunidad internacional.
¿Qué otra situación impide el desarrollo de Haití?
Se aprobó una Carta Magna que no se adaptaba a la realidad del pueblo haitiano porque cuando eso ocurrió hace casi 30 años, esto es en 1987 durante el Consejo Nacional de Gobierno (CNG), los constituyentes actuaron con la emoción y el sentimiento que animaba a buena parte del pueblo haitiano contra los Duvalier. No se aprobó una Constitución para Haití, sino un traje hecho contra los duvalieristas.
Una sociedad no puede construir su legislación fundamental en base a la emotividad del momento, pues ahora Haití está pagando caro ese error. Por ejemplo, en mi país se ha demostrado que la organización política compuesta por un primer ministro y un presidente no funciona, debido a los graves y acuciantes problemas que venimos arrastrando por décadas. Eso, de un gobierno de dos cabezas, opera con problemas en países desarrollados, con mayor fortaleza institucional, imagínese en mi país. Cuando el presidente de la Asamblea Constituyente, Emile Jonassaint, fue a mi despacho del Palacio Nacional para entregarme el proyecto aprobado, me dijo: este es el resultado del voto mayoritario de la asamblea, yo como ciudadano no voy a votar por el sí en el referéndum, y mi respuesta fue que como ciudadano tampoco.

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